Introducción
El reparto de una herencia entre varios herederos es una de las fases más delicadas del proceso sucesorio. Aunque el testamento establezca las cuotas que corresponden a cada heredero, traducir esas cuotas abstractas en bienes concretos requiere operaciones de valoración, adjudicación y compensación que frecuentemente generan tensiones y discrepancias.
Un reparto mal gestionado puede destruir relaciones familiares, generar litigios prolongados, y depreciar significativamente el valor del patrimonio heredado. Por el contrario, un reparto bien planificado y ejecutado permite cerrar la sucesión de forma satisfactoria para todos, preservando los vínculos afectivos.
Tipos de comunidad hereditaria
Cuando varios herederos aceptan la herencia, se constituye una comunidad hereditaria: todos son copropietarios de todos los bienes en las proporciones que les corresponden. Esta comunidad tiene carácter temporal y debe liquidarse mediante la partición.
Mientras dura la comunidad, ningún heredero puede disponer unilateralmente de bienes concretos, pero todos deben contribuir a su conservación y pueden usar los bienes conforme a su destino.
Etapas del reparto
Inventario: Relacionar todos los bienes, derechos y deudas del caudal hereditario. Debe ser completo y preciso, incluyendo inmuebles, cuentas bancarias, vehículos, participaciones sociales, ajuar doméstico, etc.
Valoración: Asignar valor económico a cada bien. Para inmuebles puede requerirse tasación pericial. Para cuentas bancarias, el saldo en la fecha del fallecimiento. Para participaciones sociales, su valor según balance o valoración específica.
Liquidación: Pagar las deudas del causante y los gastos de la herencia con cargo al caudal hereditario. Solo el remanente se reparte entre herederos.
Partición: Formar lotes de bienes cuyo valor se corresponda con la cuota de cada heredero y adjudicarlos. Si los valores no cuadran exactamente, se establecen compensaciones en dinero.
Criterios de reparto
El testador puede haber establecido criterios específicos de reparto: adjudicaciones concretas de bienes determinados a herederos específicos, o instrucciones sobre cómo debe realizarse la partición.
Si el testador no estableció criterios, los herederos deben acordarlos. Los criterios habituales son: igualdad de valor de los lotes, preferencias de cada heredero, necesidades específicas, o ubicación geográfica.
Bienes indivisibles
Cuando existen bienes que no pueden dividirse materialmente sin pérdida de valor (inmuebles, negocios, vehículos), deben adjudicarse íntegramente a uno o varios herederos, compensando a los demás con otros bienes o dinero.
Vivienda habitual: Frecuentemente los herederos acuerdan que el cónyuge viudo o un hijo con necesidad de vivienda se quede el inmueble, compensando a los demás.
Negocios familiares: Si un heredero participa en la gestión del negocio y otros no, suele adjudicarse al primero para no perjudicar su continuidad.
Problemas frecuentes en el reparto
Desacuerdos sobre valoraciones: Cada heredero tiende a considerar que los bienes que reciben otros valen más y los propios menos. Estas discrepancias generan tensión y pueden paralizar el reparto.
Bienes con valor sentimental: Objetos de escaso valor económico pero alto valor emocional (joyas familiares, fotografías, recuerdos) generan disputas desproporcionadas.
Uso de bienes comunes: Mientras dura la indivisión, el uso de inmuebles comunes genera fricciones: quién puede usarlos, cómo se reparten gastos, si pueden alquilarse.
Falta de liquidez: Si la herencia está compuesta principalmente por inmuebles y hay que compensar en dinero a herederos, quien recibe los inmuebles puede no tener liquidez para pagar las compensaciones.
La figura del contador-partidor
El testador puede designar un contador-partidor: persona encargada de realizar las operaciones de partición cuando los herederos no se ponen de acuerdo.
El contador-partidor tiene amplias facultades: valora bienes, forma lotes, y los adjudica vinculando a los herederos. Su actuación evita bloqueos y agiliza la partición.
Si el testador no nombró contador-partidor y los herederos no se ponen de acuerdo, cualquiera puede solicitar judicialmente el nombramiento de contador-partidor dativo.
Partición judicial
Cuando los herederos no alcanzan acuerdo sobre el reparto, cualquiera puede solicitar la división judicial de la herencia. El juez, asistido por perito especialista, realizará las operaciones de inventario, valoración y partición.
El procedimiento judicial es lento (1-3 años), costoso (honorarios de abogados, procuradores, peritos), y genera más tensión entre herederos. Debe evitarse en la medida de lo posible.
Conmutación de usufructos
Si el cónyuge viudo tiene derecho a usufructo universal sobre la herencia, puede conmutarse (sustituirse) por: la propiedad de determinados bienes, un capital en metálico, o una pensión periódica.
Esta operación requiere acuerdo entre viudo y herederos, y se valora el usufructo según fórmulas legales o tablas actuariales.
Aspectos fiscales del reparto
La partición de herencia no genera tributación adicional si se realiza correctamente. Sin embargo, ciertos excesos de adjudicación o compensaciones pueden calificarse como transmisiones onerosas sujetas a tributación.
Es fundamental que la partición respete las cuotas hereditarias sin alterarlas sustancialmente, limitándose a concretar en bienes específicos las cuotas abstractas.
Recomendaciones prácticas
Actuar con buena fe y flexibilidad: Distinguir entre lo fundamental y lo accesorio. Ser generoso en lo secundario.
Valoraciones objetivas: Recurrir a tasadores profesionales evita discusiones sobre valores.
Preferencias personales: Cada heredero puede tener preferencia por determinados bienes. Explorar estas preferencias permite adjudicaciones satisfactorias para todos.
Asesoramiento profesional conjunto: Un abogado neutral puede diseñar propuestas de reparto equilibradas que sirvan de base para la negociación.
Documentar acuerdos: Una vez alcanzado, formalizar el reparto en escritura pública de partición evita retractaciones posteriores.
Conclusión
El reparto de herencias entre varios herederos requiere buena fe, flexibilidad y sentido común. Las diferencias de valoración son naturales, pero deben resolverse mediante tasaciones objetivas y negociaciones razonables. El recurso a la división judicial debe ser el último recurso. Un reparto bien gestionado cierra la sucesión de forma satisfactoria y preserva las relaciones familiares.
¿Necesita asesoramiento especializado?
En Pfaff Abogados Herencias le ayudamos a resolver sus problemas sucesorios.
📧 info@pfaffabogadosherencias.com
📞 93 322 25 72 | 679 49 58 21
Pfaff Abogados Herencias – Especialistas en derecho sucesorio en Barcelona


